Transmigré como sirviente en una novela +19 de un ex jefe mafioso - Capítulo 71

  1. Home
  2. Transmigré como sirviente en una novela +19 de un ex jefe mafioso
  3. Capítulo 71
Prev
Next
Novel Info

—Hola.  

 

Alrededor del mediodía, por fin Jeong Hwanhee regresó a casa.  

 

Justo estaba explicándole a Park Hana la distribución de la casa y cómo debía limpiarla, cuando abrió la puerta de entrada y lo vi entrar. Me detuve en seco.  

 

—Buenos días, señor.  

 

Incliné la cabeza en un ángulo de noventa grados para saludarlo.  

 

Jeong Hwanseo había dicho que su hermano llegaría hacia la hora del almuerzo, y en efecto apareció puntualmente a las doce.  

 

Su rostro, que hacía tiempo no veía, se notaba algo cansado, pero seguía siendo tan atractivo como una escultura.  

 

Hwanhee, ajustándose las gafas, nos miró alternativamente a mí y a Hana.  Entonces ella dio un paso al frente.  

 

Aunque estaba molesta por lo ocurrido con los hermanos, y hasta hacía un momento apenas me escuchaba, ahora sonrió radiante y se presentó con amabilidad:  

 

—Encantada de conocerlo, señor. He oído mucho hablar de usted por mi hermana. Soy Park Ha‑yeong.  

 

—Ah, eso…  

 

Jamás habría imaginado presenciar el primer encuentro entre Hwanhee y Hana de esta manera. Los observé con gesto expectante.  

 

Él la miró sorprendido, pero enseguida borró cualquier expresión y volvió a su semblante imperturbable.  

 

¿Se habrá quedado prendado? ¿De veras?  Me esforcé en leer su rostro, mirándolo con atención.  

 

En ese instante, su mirada se dirigió hacia mí.  

 

—El gusto es mío. Y usted, señor Park Gyu‑min…  

 

—¿Sí?  

 

—¿No hay nadie más en casa?  

 

—No, todos han salido. Volverán hacia la tarde.  

 

—Ya veo. Tengo hambre… ¿Podría preparar algo de comer?  

 

—Por supuesto.  

 

Con esas palabras, anunció que se daría una ducha y subió al piso superior.  

 

Su reacción había sido más sobria de lo que esperaba.  

 

De todos modos, ya pensaba preparar el almuerzo, así que me encaminé a la cocina.  

 

Pero era la primera vez que, como ama de llaves, debía cocinar para él.  

 

Siempre que venía, solía comer fuera, y nunca había hecho falta que yo me encargara de su comida.  

 

“Un instante… ¿y si al probar mi cocina sospecha algo?”

 

De pronto me invadió una inquietud.  

 

“Bah, imposible. Ha pasado demasiado tiempo. ¿Cómo podría recordarlo…?”

 

Me esforzaba por restarle importancia, pero una y otra vez me venía a la mente la imagen de Jeong Hwanhee pronunciando sin falta el nombre de Kim Han‑yul.  

 

Aun así, no podía negarme: si el jefe pedía comida, había que dársela.  

 

Con el malestar todavía rondándome, me dirigí hacia el refrigerador.  

 

—Disculpe.  

 

—…¿Sí?  

 

Al girar la cabeza, sorprendida por la llamada repentina, descubrí que Park Hana estaba detrás de mí. No supe en qué momento había llegado hasta la cocina. Me detuve y la miré.  

 

Sus ojos brillaban con una expresión suplicante, y yo no pude evitar sentirme incómoda.  

 

Cada vez que Hana me miraba así, era porque estaba a punto de pedirme un favor.  

 

—El señor no ha comido muchas veces aquí, ¿verdad?  

 

—Que yo recuerde, es la primera. Siempre que venía prefería comer fuera.  

 

—¿De veras?  

 

Al escucharme, su rostro se iluminó de golpe, como si hubiera encontrado justo lo que buscaba.  

Por un instante, sus ojos brillaron con la ferocidad de un depredador que acecha a su presa, pero enseguida volvieron a la mansedumbre de un cordero.  

 

—Entonces… ¿podría preparar yo el almuerzo?  

 

—…¿Eh?  

 

—El desayuno y la cena los prepara usted, ¿no? Además me ayudó con la limpieza… Me siento en deuda. Permítame hacerme cargo de una comida al día. Quiero ayudarle, señor Gyu‑min.  

 

Qué bien habla.  

 

Lo que en realidad quiere es agradarle a Hwanhee, pero lo disfraza como si fuera por mí.  

Como si de verdad lo hiciera por mi bien.  

 

Aun así, tras pensarlo un momento, asentí. Sus excusas eran absurdas, pero al fin y al cabo también me convenía.  

 

Me preocupaba que Hwanhee probara mi comida y sospechara que yo era Kim Hanyul; si Hana cocinaba, ese riesgo desaparecía.  

 

—Entonces, se lo encargo.  

 

—¡Sí!  

 

Respondió con energía.  

 

Le dejé la cocina y salí.  

 

Detrás de mí, se escuchaba su tarareo alegre mientras preparaba los platos.  

 

Tras dudar un instante, me dirigí a mi habitación.  

Ya había terminado con las tareas de la casa, y prefería no entorpecer a Hwanhee y Hana.  

 

Entré en la habitación y me dejé caer sobre el suelo.  

 

“…Me da sueño.”  

 

Al quedarme quieta, el sopor comenzó a envolverme poco a poco.  

 

Miré la hora. ¿Dormir un poco y luego levantarme?  

 

Si surgía algo urgente, seguro que Hana me llamaría. Cerré los ojos apenas un instante.  

 

  ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ

 

—Mmm…  

 

Abrí los ojos lentamente.  

 

“¿Cuánto tiempo había dormido?”

 

Había caído en un sueño profundo, sin sueños.  

 

La habitación, que antes de acostarme estaba iluminada, ahora estaba oscura. Debía haber dormido bastante.  

 

Encendí la luz con prisa y revisé el teléfono. 

 

“¿Ya son las siete?”  

 

Era hora de preparar la cena. Me levanté apresuradamente y salí.  

 

No esperaba que nadie me despertara a esa hora.  

 

—¿Va a trabajar?  

 

—Qué pena… me habría gustado que probara la cena que preparé.  

 

—Desde mañana le prepararé una vianda para la noche.  

 

—¿No necesita nada más?  

 

Las voces alegres llegaban desde la entrada.  

Me acerqué intrigada y vi a Hana junto a Hwanhee, sacudiendo el polvo de su hombro y acomodándole el traje.  

 

Así que todas esas palabras iban dirigidas a él.  

 

Los ojos indiferentes que Hwanhee había mostrado al mediodía habían desaparecido; ahora miraba a Hana con una expresión más suave.  

 

“Vaya… mientras dormía, los dos se han vuelto increíblemente cercanos.”  

 

Claro, él era siempre el primer objetivo de sus encantos. Y sin obstáculos, seducirlo resultaba aún más fácil.  

 

Por su expresión, parecía completamente cautivado por Hana.  

 

—Me voy.  

 

—Sí, hasta luego.  

 

Hwanhee salió de la casa tras recibir aquella cálida despedida.  

 

—¿Eh? ¿Ya despertó?  

 

Al cerrar la puerta y girarse, Hana me descubrió y me miró sorprendida.  

 

—Sí. Parece que se ha hecho muy amiga del señor.  

 

—El jefe ha sido muy considerado conmigo, siendo la primera vez que trabajo aquí. No sabe cuánto le agradezco.  

 

Sí, sí… claro.  

 

—¿Y a dónde fue el jefe?  

 

—Dijo que por las noches tiene que atender asuntos de trabajo. Durante un mes estará bastante ocupado y saldrá seguido. Como no desayuna y solo pide almuerzo, pensé que desde mañana podría encargarme yo de sus comidas. ¿Le parece bien?  

 

—Sí, adelante.  

 

Claro, un jefe mafioso no tendría un trabajo tan relajado como para quedarse siempre en casa.  

 

Con esa idea aceptada, miré de reojo y vi a Hana con el rostro lleno de entusiasmo y confianza.  

 

Al parecer, la humillación y el desprecio que había recibido de Jeong Hwanseo y Jeong Hwangyu se habían disipado bastante gracias a Hwanhee.  

 

Me dirigí a la cocina para preparar la cena.  

 

Pero al entrar, fruncí el ceño: los platos del almuerzo seguían amontonados en el fregadero.  

 

¿A estas horas y todavía sin lavar?  

 

—Ay, estaba conversando con el jefe y olvidé lavar los platos. ¿Qué hago ahora?  

 

Hana me miró otra vez con esa expresión suplicante.  

 

Como solía aceptar sus peticiones cuando me miraba así, ahora recurría a esa mirada cada vez más seguido.  

 

“¿Qué hacer? Pues nada.”

 

—Todavía hay tiempo, así que hágalo usted.  

 

—…¿Eh?  

 

—Le digo que lo haga. Cuando termine, avíseme.  

 

Dejé atrás a Hana, que me miraba con cara de desconcierto, y salí de la cocina.  

 

Seguramente había dejado los platos pensando que yo los lavaría, pero ni pensarlo.  

 

Si cedo una vez, acabaré haciéndolo todo.  

 

Por nada del mundo pensaba ocuparme de todas sus tareas como en la novela.  

 

Otra cosa era apoyar su historia romántica, pero eso era distinto.  

 

“Ahora que lo pienso… ¿habrá regresado Jeong Hwanyeong?”  

 

Me giré para dirigirme a su habitación, cuando una voz baja llegó a mis oídos:  

 

—…Mierda. ¿Eso lo aceptó o no?  

 

“Hmm, ¿me lo estará diciendo a mí?”  

 

Me detuve. Hana, creyendo que yo ya me había ido, murmuraba insultos para sí misma.  

 

—Todavía tengo que vengarme de la última vez… Ya veremos.  

 

Qué extraño.  

 

¿Quién entra como espía en una casa y se pone a soltar monólogos en voz alta, sabiendo que cualquiera puede escucharlos? ¿Será una licencia narrativa?  

 

Leyendo la novela nunca me lo cuestioné, pero al escucharlo en vivo resultaba absurdo.  

 

Menos mal fui yo quien lo oyó; si lo hubieran escuchado los hermanos, ¿qué habría pasado?  

 

Chasqueé la lengua en silencio y seguí escuchando.  

 

Pero no hubo más palabras, solo el sonido del agua corriendo.  

 

Parecía que por fin se había puesto a lavar los platos.  

 

Reanudé mis pasos hacia la habitación.  

 

No pasó mucho tiempo antes de que la puerta de la habitación de Jeong Hwanyeong apareciera ante mí. Me acerqué y toqué suavemente: toc, toc, toc.  

 

—Joven señorito, ¿puedo entrar?  

 

Desde dentro no se escuchó nada.  

El silencio me hizo pensar que quizá estaba tomando una siesta, así que abrí la puerta con cuidado y entré.  

 

La habitación estaba oscura.  

 

Cerré la puerta y encendí la luz del teléfono, usándola como lámpara improvisada mientras me acercaba a la cama.  

 

Allí, sobre el colchón, Hwanyeong dormía profundamente, respirando con un leve ronquido.  

 

“Duerme bien.”  

 

Sus mejillas, que se movían suavemente con cada respiración, resultaban adorables.  

Me daban ganas de pincharlas con un dedo, pero temí despertarlo y seguí mi camino.  

 

Aún no había preparado la cena, así que decidí dejarlo dormir un poco más hasta que la comida estuviera lista.  

 

En ese momento, un cuaderno sobre el escritorio llamó mi atención.  Me acerqué intrigada y distinguí algunos trazos escritos.  

 

“¿Práctica de caligrafía? ¿O será un diario?”  

 

Como buen hijo de una familia alfa, aunque apenas estaba en edad de jardín infantil, escribía con sorprendente claridad y firmeza.  

 

Curioso, me incliné para leer. Era un diario con detalles de su vida cotidiana.  

 

Y a medida que mis ojos recorrían las líneas, mi rostro comenzó poco a poco a endurecerse.  

Vistas totales: 0
Prev
Next
Novel Info

Comments for chapter "Capítulo 71"

MANGA DISCUSSION

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

You must Register or Login to post a comment.

♥ Gracias ♥

Hola muchas gracias a todos por leer en Newcat ♥

All Genres
  • +19 (238)
  • Acción (48)
  • Adulto (228)
  • Apocalíptico (5)
  • Aventura (22)
  • BDSM (20)
  • BL (195)
  • Ciencia Ficción (11)
  • Comedia (120)
  • Crimen (25)
  • Demonios (21)
  • Deportes (8)
  • Descensurado (20)
  • Drama (358)
  • Ecchi (16)
  • Familia (25)
  • Fantasía (232)
  • Gender Bender (5)
  • GL (7)
  • Gogogo (78)
  • Harem (20)
  • Histórico (66)
  • Horror (7)
  • Isekai (20)
  • Josei (137)
  • Magia (31)
  • Mazmorras (3)
  • Militar (6)
  • Misterio (35)
  • Omegaverse (15)
  • Psicológico (32)
  • Reencarnación (41)
  • Regresión (22)
  • Romance (414)
  • Seinen (4)
  • Shoujo (97)
  • Shounen (13)
  • Sistemas (2)
  • Smut (119)
  • Sobrenatural (42)
  • Soft BL (27)
  • Supervivencia (11)
  • Terror Psicológico (11)
  • Thriller (6)
  • Tragedia (36)
  • Trasmigración (21)
  • Vampiros (3)
  • Venganza (23)
  • Vida cotidiana (51)
  • Vida escolar (58)
  • Videojuegos (7)
  • Wuxia (0)

Madara WordPress Theme by Mangabooth.com

Sign in

Lost your password?

← Back to New Cat

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to New Cat

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to New Cat