Transmigré como sirviente en una novela +19 de un ex jefe mafioso - Capítulo 72
<Mi hermano mayor viene hoy.
Lo estaba esperando, así que corrí a casa en cuanto terminó el jardín de niños.
Pero mi hermano está aquí, y también la sirvienta.
Parecen más cercanos que yo.
Es decepcionante.>
Un desfile de frases un tanto torpes pero encantadoras apuntaba, en realidad, a los celos hacia Park Hana.
Al parecer, aunque Jeong Hwanhee había recibido la visita de Jeong Hwanyeong, no le prestó la atención debida porque estaba ocupado conversando con Park Hana.
O quizá, más bien, se hallaba demasiado absorto en sus dulces intercambios con ella.
Sin embargo, lo que me dejó rígido no fue aquello.
El verdadero problema estaba en las frases que venían después.
<Siento, una y otra vez, que alguien me observa.
¿Será solo una ilusión? Cada vez que juego en el parque, un hombre vestido de negro me mira fijamente.
Cuando corro hacia la maestra, desaparece de golpe.
Es extraño. Me da miedo.
No será, como la última vez, una mala persona… ¿verdad?
¿Debería contárselo a mi hermano?
Pero está tan ocupado… ¿y si se preocupa por mí?
Mejor no decir nada. Seguro que lo vi mal.>
—De ninguna manera….
“¿El inicio de un secuestro?”
En realidad, el secuestro anterior pertenecía a la historia previa al comienzo del episodio.
Pero ahora, con la aparición definitiva de Park Hana, si los episodios detenidos comenzaban a ponerse en marcha otra vez…
El secuestro de Jeong Hwanyeong era también uno de esos episodios que ocurrían tras la llegada de Park Hana.
Entonces, tal como se temía antes, podía suceder que Jeong Hwanyeong volviera a ser secuestrado.
‘…Que esto avance como en el original no significa necesariamente que sea algo bueno.’
Ya de por sí, el secuestro anterior había dejado a Jeong Hwanyeong lleno de miedo…
Por fortuna, después de aquello la relación entre los hermanos se había recompuesto y todo terminó de manera positiva, sin que quedara un trauma evidente. Pero si lo mismo volvía a repetirse, no había garantía de que esta vez el desenlace fuera igual de favorable.
Definitivamente debía advertir a Jeong Hwanhee.
—Lo siento, joven señor.
Aunque me pesaba por Jeong Hwanyeong, fotografié con el móvil su diario y salí afuera.
‘La vez pasada no pude protegerte…’
Esta vez tenía que hacerlo.
Tenía que evitar que Jeong Hwanyeong recibiera la misma herida otra vez.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
Desde que Park Hana entró en escena, el paisaje matutino habitual cambió un poco.
Antes eran Jeong Hwanyeong y Jeong Hwangyu quienes discutían, pero ahora las riñas eran entre Jeong Hwangyu y Park Hana.
—Ay, pero si mi comida también está rica, ¿por qué dice eso?
—Te digo que no sabe bien.
—No sea así, pruebe al menos un bocado~
—No quiero. Ah, Park Gyu‑min, haz algo con ella, ¡por favor!
Park Hana era formidable. No se dejaba intimidar por el ímpetu de Jeong Hwangyu; al contrario, se mostraba aún más insistente.
Jeong Hwangyu, acosado por la atención constante de Park Hana, no encontraba manera de enfadarse con ella y acababa escondiéndose detrás de mí, sin saber cómo reaccionar.
Parecía que ese tipo de insistencia era su punto débil.
Las tretas de Park Hana estaban funcionando. De seguir así, pronto se haría amiga de Jeong Hwangyu.
—¿Están desayunando?
En ese momento, Jeong Hwanhee entró en la cocina bostezando.
Tan pronto como apareció, Park Hana dejó de prestar atención a Jeong Hwangyu y, con rapidez, preparó un café y se lo llevó a Jeong Hwanhee, que se había sentado junto a él.
—Presidente, este café lo preparé yo misma. Le va a gustar.
—Ah, gracias.
Jeong Hwanhee solía desayunar solo con café, así que no era necesario preparar nada más, lo cual resultaba cómodo.
—¡Hermano mayor!
Jeong Hwanyeong salió frotándose los ojos y, al descubrir que Jeong Hwanhee ya estaba sentado en la silla, corrió de inmediato a abrazarlo.
Jeong Hwanhee, con una expresión de ternura desbordada, le acarició la cabeza y dijo:
—¿Dormiste bien, nuestro pequeño?
—¡Sí! ¡Dormí bien!
Jeong Hwanyeong respondió con energía, como un polluelo vivaz.
Jeong Hwanhee lo miró con satisfacción y sonrió.
—Hoy también tienes que ir al jardín de infancia con ánimo, ¿eh?
—¡Sí! Iré! Pero…
—¿Mm? ¿Qué pasa?
Jeong Hwanyeong titubeó un instante, como si quisiera decir algo.
Jeong Hwanhee lo miró a los ojos, animándolo a hablar.
—Mmm… nada.
Tras dudar, Jeong Hwanyeong negó con la cabeza.
Jeong Hwanhee lo observó un momento y luego le susurró con dulzura:
—Pequeño.
—¿Sí?
—Los hermanos siempre estamos de tu lado. Si alguna vez pasa algo, o incluso si no pasa nada pero hay algo que te preocupa, tienes que contarlo enseguida. Te ayudaremos en todo. ¿Entendido?
—…¡Sí! ¡Entendido!
Las palabras de Jeong Hwanhee iluminaron el rostro de Jeong Hwanyeong. En ese instante, nuestras miradas se cruzaron.
Como no parecía que hubiera tiempo para hablar en persona, le había enviado por la mañana una foto por mensaje.
No resultaba extraño, pues solíamos intercambiar mensajes sobre asuntos de Jeong Hwanhee y Jeong Hwanyeong.
Por su expresión, parecía que había memorizado bien el contenido del diario que le envié.
Jeong Hwanhee apreciaba mucho a Jeong Hwanyeong y, tras el secuestro anterior, se arrepintió de no haber actuado a tiempo, así que no tomaría a la ligera ni siquiera las palabras escritas por un niño en su diario.
Quizá reforzara aún más la protección.
Aun así, por si acaso, yo también debía estar atento.
—¿Y qué hay de Jeong Hwanseo?
—¿El segundo hermano? Dijo que, por estar ocupado con el mayor, no había podido buscar a “bonito”, pero que desde hoy volvería a hacerlo con empeño.
La respuesta la dio Jeong Hwangyu. Sus palabras me hicieron detenerme.
Últimamente había dejado de hablar de bonito”, lo que me daba un respiro, pero parecía que iba a empezar otra vez.
Qué insistencia la suya. Cómo no se le olvida nunca.
—“El bonito”…
Jeong Hwanhee también suspiró, como si conociera el asunto.
En ese momento, Park Hana, que estaba observando, se deslizó con cautela en la conversación.
—Eh… pero, ¿quién es esa “bonito”?
—No necesitas saberlo.
—Jeong Hwangyu, te dije que no hablaras de manera tan agresiva.
—¿Y qué? El hermano siempre me dice cosas solo a mí.
Jeong Hwangyu frunció los labios en un gesto de disgusto. Aun así, aunque replicaba constantemente a Jeong Hwanseo, frente a Jeong Hwanhee no podía hacer nada.
—Existe. Es el omega destinado de Jeong Hwanseo.
—¿Ah, el omega destinado?
Los ojos de Park Hana brillaron. Sin duda lo había escuchado de Park Ha‑jun, pero reaccionaba como si fuera la primera vez… ¿estaba fingiendo ignorancia?
¿O intentaba sonsacar información sobre “la bonita”?
De todos modos, ellos tampoco sabían gran cosa.
Porque ese “bonito” era yo.
Así se cumple el dicho: bajo la lámpara siempre hay sombra.
—Nosotros tampoco la hemos visto nunca. Según lo que dice Hwanseo, apareció como el viento y desapareció igual que el viento.
—¿Eh?
Park Hana mostró una mirada de desconcierto.
—¿Ese omega es realmente el destinado del segundo joven señor? Si es un vínculo de destino, el omega también lo habría notado. Desaparecer de repente… no tiene sentido.
Park Hana susurró como si quisiera sembrar una pizca de duda en los hermanos.
Fue una frase ligera, pero bastó para que ellos se quedaran inmóviles.
Quizá la certeza sobre el omega destinado de Jeong Hwanseo empezaba a tambalearse.
Parecía claro que a Park Hana no le agradaba esa figura.
No te preocupes, Park Hana.
Jamás tengo intención de aparecer como “bonito”.
Jeong Hwanhee asintió ante las palabras de Park Hana.
—También nosotros lo dudamos. Pero si realmente existe en algún lugar, tarde o temprano lo encontrará, ya que lo busca con tanto empeño.
—…Sí. Ojalá lo encuentre.
Park Hana respondió sin alma.
Así terminó el desayuno, y todos los hermanos, excepto Jeong Hwanhee, salieron de casa.
Jeong Hwanhee se acomodó en el sofá, leyendo documentos mientras veía la televisión.
En ese momento, Park Hana, que limpiaba cerca, lanzaba miradas furtivas a los papeles que él sostenía.
“¿Tanta curiosidad por lo que está escrito?”
Claro, al fin y al cabo Park Hana era una espía.
Yo, mientras sacudía el polvo con el plumero, la observaba en secreto.
Park Hana pareció dudar un instante, luego dejó de limpiar y entró en la cocina para traer unos aperitivos bien dispuestos en un plato.
Y se acercó a Jeong Hwanhee.
—¿Oh?
¿Acaso por fin empezaba a moverse en serio?
—Tome, cómase un poco de esto.
—Ah, está bien, no se moleste.
—Por favor, aunque sea un poquito. No es bueno solo trabajar, debe tomarse descansos de vez en cuando.
Con esas palabras, Park Hana tiró de la manga de Jeong Hwanhee.
Los ojos de Jeong Hwanhee se dirigieron a la manga que Park Hana estaba tirando.
Aunque estábamos algo lejos y no podía ver la expresión exacta en sus ojos, seguro que estaría cediendo ante las coqueterías de Park Hana.
Y, tal como esperaba, al poco Jeong Hwanhee asintió con la cabeza.
Con el asentimiento de Jeong Hwanhee, Park Hana se sentó a su lado de forma natural.
Luego, cogió una galleta y la llevó hasta la boca de Jeong Hwanhee.
—Venga, diga «ah». Cómasela.
—…Yo mismo como.
Jeong Hwanhee tomó la galleta de manos de Park Hana y se la metió en la boca.
Pensé que la aceptaría encantado, pero ¿acaso todavía no se ha abierto lo suficiente?
No, quizá la rechazó por pura nervios.
Yo los observaba con el interés de quien está viendo una telenovela matutina.
—También pruebe el té. Como tomó café por la mañana, esta vez he preparado té negro.
—…Está bueno.
Park Hana le sirvió el té a Jeong Hwanhee.
Jeong Hwanhee lo probó, lo dejó a un lado tras decir lo de siempre sobre que estaba bueno y nada más.
‘Pero a Jeong Hwanhee no le gusta el té negro… ¿Y de todas las cosas tenía que elegir esa?‘
Podría haberme preguntado a mí.
Aun así, por cortesía, Jeong Hwanhee se tomó un sorbo, pero no volvió a tocar el té. Lo mismo ocurrió con las galletas.
Completamente indiferente a los aperitivos, Jeong Hwanhee volvió a coger los papeles.
Al mismo tiempo, la mirada de Park Hana se agudizó.
Haciendo como que recogía los platos, se levantó y, con un grito ahogado, tropezó y cayó sobre el cuerpo de Jeong Hwanhee.
—¡Ay! Lo siento, lo siento mucho. Se me han ido las piernas… ¿Está bien?.
‘…Vaya, es impresionante’.
Lo admiré de verdad.
Cayendo sobre Jeong Hwanhee, Park Hana rozó su pecho contra el de él, luego, de forma natural, deslizó su pie entre las piernas separadas de Jeong Hwanhee y, con un movimiento sigiloso, le rozó la entrepierna con el pie.
Hacer todo eso en tan poco tiempo…
Con una mirada inocente, como si todo aquello fuera un accidente, Park Hana observó a Jeong Hwanhee.
El rostro de Jeong Hwanhee quedaba oculto tras la figura de Park Hana.
—¿Será que aquí empieza una escena para adultos?
Me vinieron a la mente las páginas del libro donde se describían sus vidas desordenadas, en las que bastaba con cruzar miradas para acabar desnudos. Por un instante pensé si debía apartarme de la escena.
En ese momento, la voz de Jeong Hwanhee se dejó oír.
Comments for chapter "Capítulo 72"
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♥ Gracias ♥
Hola muchas gracias a todos por leer en Newcat ♥