Transmigré como sirviente en una novela +19 de un ex jefe mafioso - Capítulo 70
Lamentablemente, fracasé en mi intento de darle su merecido al estafador de Park Hajoon.
Aquel encuentro fue el último, y antes de que pudiera atraparlo, me plantó un beso y salió corriendo solo, como si huyera tras su propia travesura.
Así, mi despedida con Park Hajoon terminó con un beso.
Y al día siguiente…
—Hola.
¿Park Hana…?
Un aroma casero me hizo salir de la habitación, y allí estaba Park Hana, cocinando.
Por un instante pensé que aún no había despertado del todo. Me froté los ojos de manera automática.
Pero no, era ella. Se parecía mucho a Park Hajoon, aunque la atmósfera que desprendía era completamente distinta.
Había escuchado que vendría hoy, pero llegó sorprendentemente temprano.
Incliné la cabeza en respuesta a su saludo, y ella me regaló una sonrisa radiante.
Aquella sonrisa, como una flor, combinaba a la perfección con el delantal estampado de flores que llevaba puesto.
Por el ambiente, parecía más alguien que llevaba mucho tiempo trabajando aquí que yo mismo.
—¿Está cocinando?
—Sí. Me da un poco de vergüenza, pero preparé algo. No sé si estará rico… ¿quiere probarlo?
La comida hecha por Park Hana…
Ahora que lo pienso, los platos de Park Hajoon no eran gran cosa. ¿Cómo serían los de ella?
En la novela se decía que la comida de Park Hana era realmente deliciosa. Por eso yo también había pensado alguna vez que me gustaría probarla.
Me acerqué a su lado con expectación.
—¿Kimchi jjigae?
—Sí. Aquí tiene. Ah~
Tenía la gracia metida en la piel.
Con naturalidad, sopló sobre la cuchara y la acercó a mi boca con un gesto juguetón. Me quedé un instante paralizado.
“¿Lo pruebo o no?”
Vacilé un momento, pero rechazarlo parecía descortés, y además tenía curiosidad por el sabor de su comida. Así que lo acepté.
—¿Qué tal?
—Mmm… está delicioso.
Me sorprendí de verdad.
Era sincero: estaba realmente bueno.
La descripción de la novela no era mentira. ¡De veras estaba exquisito!
A este nivel, hasta Jeong Hwangyu, que siempre armaba un escándalo si la comida no era suya, habría acabado diciendo: “Está rico, ¿eh?” y lo dejaría pasar.
—¿Verdad que está bueno? Sé cocinar un poco.
Park Hana se encogió de hombros.
Su rostro, lleno de confianza, se veía mucho más auténtico que la actitud fingida de antes. Probablemente esa era su verdadera faceta.
Claro que, como si nunca hubiera mostrado tanta seguridad, volvió a sonreír tímidamente. Ese cambio le tomó menos de un segundo.
Impresionante…
La observé en silencio, y fingiendo indiferencia intenté moverme de lugar.
O mejor dicho, lo intenté.
—¡Eh! ¡Ustedes dos, qué hacen!
De no ser por el grito de Jeong Hwangyu.
Ese día había bajado más temprano de lo habitual y nos sorprendió a mí y a Park Hana en una postura que parecía demasiado cercana.
Con el rostro encendido de rojo, se acercó resoplando y extendió la mano para atrapar mi muñeca.
Pero yo fui más rápido.
¿A dónde…?
Me aparté hacia atrás esquivando su mano, que quedó suspendida en el aire.
En otro momento quizá me habría dejado atrapar, pero Park Hana estaba mirando.
Ya me molestaban bastante sus tonterías, y no quería añadir contacto físico que pudiera generar malentendidos.
Si Park Hana, que debía ganarse a los hermanos, llegaba a sentir algún tipo de rivalidad conmigo, sería problemático.
Mejor mantener cierta distancia de ahora en adelante.
—Comamos… digo, vamos a comer.
Casi se me escapa un tono demasiado informal, pero lo corregí rápido con un registro respetuoso.
Jeong Hwangyu me miró con cara de pocos amigos.
—¿Qué pasa contigo? ¿Me esquivaste la mano?
—Siéntese, por favor.
—¡Tú…!
Me lanzó una mirada feroz, pero yo no me intimidaba con eso.
Cuando Park Hana no miraba, lo enfrenté con la misma dureza.
“¿No te vas a sentar? ¿Quieres problemas?”
Por suerte, mi mirada surtió efecto: vaciló un instante y terminó sentándose.
Aunque sus ojos seguían ardiendo de rabia.
Tenía mucho que decirme, pero yo lo ignoré.
—Hola, hermanos… Oh, ¿y esta linda noona?
—Encantada. Soy Park Ha‑young, desde hoy trabajaré aquí. Espero que nos llevemos bien.
—¿Eh? Sí, lo escuché. Yo también espero que nos llevemos bien.
Al poco rato, Jeong Hwanyeong también se acercó y tomó asiento. Se notaba que lamentaba mucho la partida de Park Hajoon.
Sin embargo, como si no fuera la primera vez que ocurría algo así, pronto se recompuso.
Eso solo podía significar que en esta casa habían pasado muchas criadas que terminaron renunciando.
—¿Eh~? ¿Qué pasa, por qué está tan rara la atmósfera?
En ese momento, Jeong Hwanseo llegó bostezando y se sentó a la mesa.
Últimamente, debido a los recados de Jeong Hwanhee, apenas se le veía por la mañana, así que era raro compartir el desayuno con él.
—Hola. Sirvienta número dos.
—…Buenos días. Mi nombre no es “sirvienta número dos”… Soy Park Hayoung.
Por un instante, al ser llamada así, una vena se marcó en el entrecejo de Park Hana.
Fue un cambio tan sutil que nadie pareció notarlo, pero yo, que ya había visto su verdadero carácter y además lo había leído en el libro, sabía bien que estaba bastante molesta.
Claro, ¿cómo iba a sentirse bien la orgullosa Park Hana siendo reducida a “sirvienta número dos”?
Ella, que siempre había sido tratada como una princesa, no podía más que irritarse en una situación así.
Pero Jeong Hwanseo… parece que ni se da cuenta.
En la novela, aunque no recordara el nombre de Park Gyumin, al menos el de Park Hana lo pronunciaba siempre con cuidado.
La última vez que entró en su habitación pensé que quizá se desarrollaría alguna línea romántica, pero al final no pasó nada.
—Ah, cierto. Tengo hambre. Dame arroz, Gyumin.
—¿Eh? Ah, sí.
—¿Qué te pasa? ¿Desde cuándo llamas a Park Gyumin por su nombre con tanta dulzura? Normalmente lo llamas “sirviente”.
Yo también me quedé sorprendido. ¿Qué mosca le había picado?
Jeong Hwanseo, apoyando la barbilla en la mano con aire lánguido, respondió como si la pregunta fuera obvia:
—Ahora tenemos a sirvienta número dos. Si lo llamo “sieviente número uno” se confunde, así que uso su nombre. ¿Qué tal? ¿Soy listo, no?
Al oírlo, Jeong Hwangyu soltó una risa burlona.
—Bah, como si hubiera tanto que confundir. ¿Y el hermano mayor?
—Vendrá al mediodía. Parece que tiene muchos asuntos que resolver.
—…¿De verdad viene el hermano mayor más tarde?
En ese instante, el rostro de Jeong Hwanyeong, que había estado escuchando en silencio, se iluminó de golpe.
Llevaba esperando desde ayer la llegada de Jeong Hwanhee, así que era una reacción natural.
—Sí, vendrá. Prepárate, lo verás hasta cansarte. Tu hermano favorito.
—¡Genial!
Jeong Hwanyeong gritó de alegría. ¿De verdad podía alegrarse tanto?
Bueno, al fin y al cabo, de los tres, el que más lo cuidaba y se preocupaba por él era Jeong Hwanhee.
Es lógico que uno se encariñe más con quien lo protege.
Yo, mientras tanto, escuchaba la conversación de los hermanos con un oído y la dejaba pasar con el otro, ocupado en servir la comida con diligencia.
Al poco rato, la mesa quedó servida con los platos preparados por Park Hana.
¿Cuál sería la reacción de los hermanos?
Como yo había estado en la cocina junto a ella, Jeong Hwangyu aún no parecía darse cuenta de quién había cocinado.
Entonces, levantó la cuchara y probó el guiso.
Aunque el sabor no era exactamente igual al mío, el kimchi jjigae de Park Hana estaba realmente bueno.
En el libro se contaba que, apenas entrar en esta casa, ella conquistaba el paladar de todos los hermanos con su cocina.
Yo observaba con interés la reacción de Jeong Hwangyu. Su nuez de Adán se movió al tragar… y enseguida su ceño se arrugó con fuerza.
—…No está rico. Esto no lo hiciste tú, ¿verdad?
—¿Eh?
Lo miré sorprendido, igual que Park Hana.
—…Sí, no sabe bien.
—¿Qué es esto? Está malo. ¿No lo habrá hecho el sirviente mayor?
No fue solo Jeong Hwangyu. Al probarlo, Jeong Hwanseo y Jeong Hwanyeong reaccionaron igual.
—¿Que… que no tiene sabor? Yo, aunque no lo parezca, sé cocinar bastante bien. No puede ser que esté malo…
Park Hana, desconcertada, tartamudeaba.
Al ver su reacción, Jeong Hwangyu comprendió que no había sido yo quien lo había preparado, y frunció aún más el ceño. De inmediato dejó la cuchara sobre la mesa.
—No. Está malo. ¿Y por qué cocinas tú? Antes tu hermana limpiaba y el que cocinaba era Park Gyumin. Así que tú también dedícate a limpiar. No hagas tonterías.
—Estoy de acuerdo. La sirvienta número dos solo debe limpiar.
—Yo también preferiría eso…
Jeong Hwanyeong, incómodo, murmuró lo mismo.
En medio de aquel alboroto, yo observaba de reojo a Park Hana. ¿Se enfadaría? Con su carácter habitual, ya debería haber explotado.
Pero, demostrando un sorprendente sentido de profesionalidad, contuvo la ira con todas sus fuerzas.
Más aún: bajó la cabeza y luego la levantó de nuevo.
—No pensé que mi comida no les gustaría. Creí que había dado lo mejor de mí…
En sus ojos se acumularon lágrimas en apenas un instante.
Su expresión, tan frágil y desorientada, parecía diseñada para despertar el instinto protector de los hombres.
¿Era este su famoso “ataque de lágrimas”? Muy propio de Park Hana.
Pero, lamentablemente, no surtió efecto en los hermanos.
—Si esto es tu mejor esfuerzo, no lo vuelvas a hacer.
—Yo también estoy de acuerdo. Normalmente no soy exigente con la comida, pero la de Gyumin sabe mejor.
—La comida del sirviente mayor sabe mejor.
—…Entiendo. Entonces me dedicaré a limpiar.
Las lágrimas desaparecieron de los ojos de Park Hana.
Pensé que, siendo las lágrimas de una belleza, al menos conmoverían un poco a los demás, pero para mi sorpresa nadie se inmutó, y eso me dejó desconcertado.
Ella frunció los labios y bajó la cabeza como un cachorro abatido.
Era un gesto que despertaba compasión, pero, aun así, nadie le prestó atención.
Jeong Hwangyu dejó otra advertencia de que no volviera a cocinar y salió de golpe.
Jeong Hwanyeong, tras intentar comer un poco más, dejó la cuchara como si no pudiera tragar y también se marchó.
Jeong Hwanseo, contando apenas los granos de arroz, dijo que tenía sueño y subió a su habitación.
Estaba bastante rico… ¿será que no alcanza el nivel de lo que yo preparo?
Ahora, en la cocina solo quedábamos Park Hana y yo.
La miré de reojo. Ella, que hacía un momento parecía abatida, seguía con la mirada cargada de furia los lugares por donde se habían ido los hermanos.
Esto pinta mal…
Park Hana era de esas personas incapaces de soportar una humillación.
Tenía la sensación de que, a partir de ahora, las cosas se volverían mucho más difíciles que en el libro.
Comments for chapter "Capítulo 70"
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♥ Gracias ♥
Hola muchas gracias a todos por leer en Newcat ♥