Transmigré como sirviente en una novela +19 de un ex jefe mafioso - Capítulo 65
Apenas abrí la puerta de la entrada con Park Hana y Park Hajoon detrás de mí, Jeong Hwangyu salió corriendo. Parecía que había estado esperando solo mi llegada.
Su efusiva bienvenida me resultó tan abrumadora que retrocedí un paso, y justo en ese instante, Park Hana, como si lo hubiera planeado, avanzó y le ofreció un saludo.
Oh, muy bien hecho, Park Hana.
Observé con gran interés aquel primer encuentro entre Park Hana y Jeong Hwangyu.
Pero la reacción que esperaba de él resultó mucho más insípida de lo que imaginaba.
No, más bien, grosera.
—…¿Y tú quién eres?
Su tono, seco hasta la rudeza, transmitía una indiferencia absoluta, y el ambiente se volvió extraño.
“¿Y esa es tu manera de reaccionar?” pensé.
Al final, no tuve más remedio que dar un paso al frente, aunque mi intención era quedarme en segundo plano.
Después de todo, yo había aceptado que vinieran conmigo, así que seguir ignorándolos me parecía demasiado.
Al menos debía ayudarles a presentarse.
—Ella es la hermana menor de la señorita Park Hana, la señorita Park Hayoung.
—Ajá. ¿Y qué?
Expliqué brevemente la falsa situación de Park Hana.
Jeong Hwangyu la miró con evidente desagrado.
—Hmm, ¿solo por un día, dices?
—Sí.
Como sabía observar, seguí usando un tono respetuoso.
Tras escuchar mi respuesta, Jeong Hwangyu pareció pensarlo un instante antes de decirme:
—Si tú lo quieres, no me importa.
—Ah… bueno… tampoco es que lo desee especialmente…
Lancé una mirada furtiva a Park Hana. Ella lo observaba con incredulidad, pero cuando nuestros ojos se encontraron, borró aquella expresión y volvió a mirarme con la misma chispa que había mostrado antes al tomarme la mano.
Era una mirada que decía claramente: Lo harás, ¿verdad?
En el fondo quería negar con la cabeza, pero ya que habíamos llegado hasta allí, resultaba absurdo decirles que se marcharan.
Al final, solté un breve suspiro y dije:
—Es solo por un día, así que déjalos quedarse.
—Está bien. Entendido. Vamos, entren.
Jeong Hwangyu me tomó del brazo y me arrastró hacia dentro.
Detrás de nosotros, Park Hana fruncía el ceño como nunca, quizá porque era la primera vez que recibía un trato así.
La última vez había montado un escándalo por cualquier mínima negativa, pero ahora, al parecer, estaba conteniendo su carácter porque, de algún modo, se consideraba en medio de un asunto serio.
Fue un verdadero alivio. Si en ese momento Park Hana hubiera mostrado su carácter real, Jeong Hwangyu tampoco se habría quedado de brazos cruzados.
“Pero… ¿no es extraño su actitud? ¿Será que, de tanto ver a Park Hajoon, ya se ha acostumbrado a ese parecido?”
Sin embargo, el ambiente era completamente distinto.
Park Hana tenía, digamos, ese encanto propio de una protagonista: una dulzura especial, como si el mundo entero la bendijera con una aura peculiar.
Y aun así, él se mostraba indiferente…
—¿Dejaste bien la ropa en la tintorería?
—¿Qué hay para la cena?
—Si estás cansada, ¿quieres que yo limpie esto?
—¿No necesitas que haga nada?
Incluso con Park Hana presente, Jeong Hwangyu no dejaba de parlotear a mi lado.
Ah, de verdad me va a volver loco. Lo miré fijamente, con tanta intensidad que él se sonrojó de golpe.
—Ah, si me miras así me da vergüenza… ¿Por qué me miras de esa manera? ¿Es que soy tan guapo?
“¿Pero qué demonios dice?”
Agité la mano con fastidio.
—Deja de decir tonterías y espera afuera. Me estás molestando.
—Ah, caray. Incluso cuando hablas así, me pareces adorable hasta la muerte.
—¿Qué?
“No podía creer lo que acababa de oír. ¿Acaba de decirme que soy… adorable?”
Era la primera vez en mi vida que escuchaba algo así, y sentí que mis oídos se pudrían al instante.
Jeong Hwangyu, este tipo… al principio no era así, ¿por qué se va volviendo cada vez más ridículo?
Ante mi reacción de asombro, Jeong Hwangyu se encogió de hombros y dijo:
—No, nada… Ah, oye, solo por curiosidad…
—…¿Ahora qué?
—Esa chica, no la trajiste porque te interesa, ¿verdad?
Su comentario insinuante me hizo repetir, incrédulo:
—¿Esa chica?
—Sí, la que es idéntica a la nueva sirvienta.
—Ah, ¿la señorita Park Hayoung?
—¿Ya se presentaron oficialmente?
El rostro de Jeong Hwangyu se torció, y enseguida lanzó una mirada de disgusto hacia la habitación de Park Hajoon.
Park Hana había entrado allí junto con él.
Yo pensaba que, apenas llegar, se lanzaría sobre Jeong Hwangyu, pero como su reacción había sido tan fría, quizá habían decidido reunirse para tramar alguna estrategia.
—Seguro que no lo escuchaste. Desde el principio fui yo quien hizo las presentaciones, ¿recuerdas?
—Entonces, ¿te interesa?
—Hmm.
Observé detenidamente a Jeong Hwangyu.
Su expresión era la misma de siempre, pero sus ojos… sus ojos eran distintos.
Ardían, como si estuviera celoso. Si llegaba a admitir que me interesaba, se armaría un buen lío.
—¿Cómo iba a interesarme?
—¿Ah, sí? ¿Verdad que no?
Al escuchar mi respuesta, el rostro de Jeong Hwangyu se iluminó de golpe. Qué simple era.
Ahora me mostraba tanta atención, pero cuando Park Hana empezara a actuar en serio, seguramente se le pasaría.
De todos modos, parecía que Jeong Hwangyu tenía algo mal puesto en la cabeza; ojalá recuperara la cordura pronto.
—Anda, sal ya.
—¡Vale!
Satisfecho con mis palabras, Jeong Hwangyu se fue al sofá del salón y se puso a ver la televisión tranquilamente.
Yo lo miré y solté un largo suspiro. De verdad, parecía un niño.
Mejor preparar la cena de una vez. Ya casi era hora de que regresaran Jeong Hwanyeong y Jeong Hwanseo.
Me puse en movimiento con prisa.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
—¡Hermano sirviente!
Mientras hervía el kimchi jjigae, sentí unas pequeñas manos tirar de mi delantal y una vocecita adorable. Al bajar la mirada, vi a Jeong Hwanyeong .
Hoy tenían un evento en el jardín de infancia y por eso terminaban más tarde; al parecer, acababa de regresar.
Había planeado la cena justo para que coincidiera con su llegada, y el momento resultó perfecto.
—Sí, joven señorito. ¿Se divirtió hoy?
—¡Sí! ¡Muchísimo! ¡Hoy vino un mago al jardín!
—¿Un mago?
Jeong Hwanyeong comenzó a contarme, parloteando sin parar, todo lo que había pasado en el jardín.
Yo lo escuchaba con ternura, asintiendo y respondiendo con entusiasmo.
Pensé en lo frustrante que debía haber sido para él tener tantas cosas que contar y no poder hacerlo hasta ahora.
—Vaya, debió de ser divertido ese mago, pequeñín. Yo también debería haber ido.
—¡No! Tú eres adulto, no podías venir.
—¿Y por qué? Si quiero, voy.
—¡No! Solo el hermano sirviente puede venir.
—¿Cómo que él sí y yo, que soy tu hermano de verdad, no?
Jeong Hwangyu, apenas vio llegar a Jeong Hwanyeong , empezó a provocarlo.
El pequeño aún era demasiado joven para ganarle en una discusión, así que se quedó sin palabras y solo infló las mejillas con fuerza.
Qué adorable.
Extendí la mano y desinflé el aire de las mejillas infladas de Jeong Hwanyeong , y luego golpeé la cabeza de Jeong Hwangyu en un ángulo donde el pequeño no pudiera verlo.
—¡Ay!
—Cállate y siéntate a la mesa. Joven señor, vaya a lavarse las manos y luego siéntese. Hoy preparé el salteado de salchichas que tanto le gusta.
—¡Guau!
—¡Genial!
Aunque mis palabras iban dirigidas a Jeong Hwanyeong , el grito de entusiasmo más fuerte vino de Jeong Hwangyu.
Lo miré de reojo con gesto de disgusto. Tenía un paladar infantil, sin duda.
—Ah, cierto. Hoy el segundo hermano llega tarde.
—¿En serio?
Mientras se acomodaba y colocaba la cuchara en la mesa, Jeong Hwangyu lo dijo como si acabara de recordarlo.
Que Jeong Hwanseo llegara tarde…
Me quedé con las ganas de ver cómo reaccionaría al encontrarse con Park Hana.
Entonces recordé que también debía preparar la comida para Park Hana y Park Hajoon.
—Ah, Park Hana… digo, la señorita Park Hayoung. ¿Está bien si come con nosotros? Si no, no importa.
—Claro, no me importa.
Jeong Hwangyu asintió con una naturalidad inesperada.
Si hubiera dicho que no, pensaba prepararles aparte, pero en esto resultaba sorprendentemente flexible.
Al fin y al cabo eran invitados, aunque fueran los invitados de un sirviente. Lo había dicho casi al pasar, pero me venía bien: si no comían con ellos, tendría que hacerlo conmigo, y eso sería incómodo.
—Comamos todos juntos. Todos. Incluso esa sirvienta. No me gustaba que siempre comieras solo con ella. No es una cita, ¿verdad? Así que, a partir de ahora, todos juntos. ¿Entendido?
Cuando Jeong Hwanhee también estuviera presente, aquello no tendría sentido. Hoy, como ni Jeong Hwanhee ni Jeong Hwanseo estaban, aceptaba que comiéramos juntos.
Ignoré las palabras de Jeong Hwangyu y terminé de preparar la mesa.
Pero, ¿qué hacían Park Hana y Park Hajoon que aún no salían de la habitación? ¿Todavía en su “reunión estratégica”?
Tras terminar de servir, me dirigí al cuarto de Park Hajoon.
Desde dentro se escuchaban voces elevadas, como si discutieran.
“¿Qué pasaba? ¿Una pelea de hermanos después de tanto tiempo sin verse?”
Me acerqué y agucé el oído, pero lamentablemente no alcanzaba a distinguir las palabras.
Así que golpeé la puerta con los nudillos.
—…¡Sí!
Tras el sonido del golpe y un breve silencio, se oyó una voz baja, y enseguida la puerta se abrió.
—Ah…
“Vaya, impresionante.”
Por un instante me quedé sin palabras. Quien salió fue Park Hana.
Pero su atuendo…
Contuve con esfuerzo la mirada que quería dirigirse a su pecho y la observé.
Park Hana llevaba una camiseta blanca de escote en V tan pronunciado que dejaba ver claramente la línea de su busto. La tela se ceñía a su cuerpo, revelando cada contorno de su torso.
El pantalón, unos vaqueros ajustados, resaltaba aún más la redondez de sus caderas.
Está claro que salió con toda la intención de seducir.
Además, llevaba el cabello largo recogido en una coleta que caía hacia un lado, dejando expuesta la delicada línea de su cuello, tan pálido y fino que inevitablemente atrajo mi mirada.
No era casual que en la novela la llamaran “la mujer de encanto irresistible”.
Preparada de pies a cabeza, Park Hana tenía la fuerza suficiente para captar incluso la atención de un jefe mafioso como yo.
—Gyumin, oppa.
En ese momento, Park Hana tomó mis manos con las suyas.
Al aferrarse a mí, su cuerpo se acercó de manera natural.
Intenté mantener cierta distancia, pero mis ojos se desviaban una y otra vez. Era un instinto masculino imposible de controlar.
Y, de pronto, percibí un aroma agradable.
“¿Podría ser que hubiera liberado feromonas de Omega?”
No estaba seguro: era tan tenue que no podía afirmarlo.
Solo pensé: qué buen olor.
—Gracias por todo lo que ha hecho hoy, incluso por preocuparse por la cena. No sé cómo expresar mi gratitud…
Los ojos de Park Hana se curvaron en una sonrisa.
Una sonrisa calculada para seducir, tan brillante que casi cegaba.
La miré, como hipnotizado, y finalmente abrí la boca para hablar.
Comments for chapter "Capítulo 65"
MANGA DISCUSSION
♥ Gracias ♥
Hola muchas gracias a todos por leer en Newcat ♥