Transmigré como sirviente en una novela +19 de un ex jefe mafioso - Capítulo 45
—Eso es imposible.
La respuesta de Hwanhee fue inmediata, cortante.
—Bueno, entonces mejor.
Pero Hwanseo no soltaba la cuerda de la sospecha hacia Gyumin.
En este tipo de asuntos, los más peligrosos no son los que parecen sospechosos, sino los que actúan como si no supieran nada, como Gyumin, que se mostraba confiable y tranquilo.
Por eso, ya que Hwanhee le había encargado un recado, pensaba aprovechar para ponerlo a prueba.
—Eh… disculpe… ¿pero a dónde vamos?
Una voz pequeña, apenas audible, se escuchó detrás. Al girar la cabeza, vio a Gyumin con la mirada baja, observando sus reacciones.
Parecía llevarse bien con Hwangyu y Hwanyeong, pero frente a él y a Hwanhee siempre se mostraba tímido.
Mientras lo miraba en silencio, algo llamó su atención.
Hwanseo no pudo contener la curiosidad, se acercó y levantó el rostro de Gyumin tomándolo del mentón.
Los ojos de Gyumin se abrieron de par en par.
Ya lo había notado antes, cuando lo vio cocinar, era bastante, no, sumamente hermoso.
“¿Por qué ocultaba un rostro tan bonito inclinando la cabeza?”
Pero más que eso, lo que le molestaba desde hacía rato eran sus labios.
—¿Y qué te pasó en los labios?
No había manera de escapar de la mirada de Hwanseo.
Eso, sin duda, era una marca causada por un beso brusco.
Hwanseo lo sabía bien, porque él mismo había jugado a ese tipo de cosas muchas veces.
Sus ojos se entrecerraron. El gato más dócil es el primero en subirse al tejado…
—¿Acaso alguien te dio un cabezazo de beso?
El rostro de Gyumin se endureció.
Bingo. Era la respuesta correcta.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
“¿Cómo demonios lo sabe este tipo?”
Aunque yo fingía tener la mirada relajada, la mano de Hwanseo seguía sujetando con fuerza mi mandíbula, sin soltarla, y no podía ocultar mi desconcierto.
A veces era increíblemente torpe, pero en estas cosas parecía un experto.
Debí haberme puesto una tirita. Como la herida no era grave y estaba en los labios, lo dejé pasar… jamás imaginé que todos lo notarían.
El arrepentimiento me golpeó tarde, cuando ya no había remedio.
Intentando aparentar que no sabía nada, abrí la boca:
—N‑no, no es nada. ¿Un cabezazo de beso? ¡Solo fue un golpe!
—¿Un golpe en los labios?
¿Qué está diciendo ahora?
—No, quiero decir… no fue en los labios…
—Da igual. Que tu vida privada sea desordenada o no…
Pero, para ser “da igual”, su expresión era bastante mala.
Los ojos de Hwanseo se oscurecieron, mostrando desagrado, aunque él mismo parecía no darse cuenta.
Soltó bruscamente mi mandíbula y reanudó su paso.
Yo lo seguí, atento a sus gestos.
Como si nunca hubiera mostrado interés en mí, no volvió a decir palabra. Solo caminaba mirando al frente.
“¿Hasta dónde vamos?”
Mis ojos se fijaron en el maletín que llevaba en la mano. ¿Sería para entregárselo a Hwanhee?
Tras caminar un buen rato, se detuvo frente a una cafetería.
A simple vista parecía un lugar común, con bastante gente dentro. Hwanseo entró.
—Esto, por favor. ¿Y tú?
—Ah, yo tomaré un americano.
—Entonces eso también.
Pidió los menús y se dirigió a un asiento vacío junto a la ventana, en un rincón apartado.
Seguramente allí debía entregar los documentos.
Yo, algo incómodo, me senté frente a él.
“…Qué incómodo.”
Desde la conversación anterior, Hwanseo no volvió a dirigirme la palabra.
Pero no era tan molesto. En realidad, hablar con él resultaba más incómodo. Nunca se sabía por dónde saldría. Mejor que guardara silencio.
El tiempo pasó en silencio, hasta que llegó el café.
“¿Dónde está Hwanhee?”
Mientras sorbía el café, de pronto Hwanseo se levantó.
—¿Eh? ¿A dónde va?
—Al baño. Espérame aquí.
Con esas palabras, Hwanseo se acercó a un empleado. El trabajador señaló hacia afuera: al parecer, el baño estaba fuera del local.
Con gesto de fastidio, Hwanseo se dirigió hacia allí.
“¿Y puede dejar así el maletín, tan descuidadamente?”
Mis ojos se posaron en el maletín, abandonado sin cuidado sobre la silla.
“Bueno, no importa. Hwanhee vendrá pronto.”
Bebí mi café y me quedé mirando por la ventana, distraído.
Las personas que pasaban afuera parecían tan reales que era difícil creer que todo esto formaba parte de una novela.
Aun así, salir en medio del trabajo y disfrutar un momento de calma no estaba mal. No sé cuánto tiempo estuve absorto, hasta que sentí movimiento frente a mí.
Al levantar la cabeza, vi a Hwanseo.
Me miró con una expresión ambigua y recogió el maletín.
—¿Eh? ¿A dónde va?
—Mi hermano cambió el lugar. Tú regresa ya.
“¿Regresar? ¿A casa, acaso?”
—¿Yo… simplemente me voy?
—Sí. Vete.
“¿Qué es esto? ¿Está jugando conmigo?”
Lo miré con incredulidad.
Pero Hwanseo, en lugar de apartar la mirada, me observaba fijamente los labios.
—¿Qué le pasa?
—Deberías ponerte medicina en eso. Así no quedará marca en una cara tan bonita.
—¿Eh? Ah… sí.
¿Una cara bonita? ¿De verdad dijo que era bonito? ¿Yo?
Por un momento dudé de su vista.
Después de soltar semejante disparate, Hwanseo se marchó primero.
Yo, como un perro que persigue gallinas sin alcanzarlas, no pude hacer más que mirar cómo se alejaba poco a poco.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
Pensé que en cuanto saliera, revisaría el maletín…
Hwanseo reflexionaba al salir de la cafetería.
¿Se contuvo por miedo a que apareciera Hwanhee?
Por eso le había cedido el asiento junto a la ventana, para que observara bien si venía o no…
Y aun así, Gyumin no se movió. Ni siquiera mostró interés.
¿Será cierto lo que dijo Hwanhee, que Gyumin no tiene relación con Hana?
Claro, con esto no podía confirmarlo del todo, pero al menos se quitaba un peso de encima.
Además, Hwanyeong lo seguía mucho, y parecía llevarse bien con Hwangyu.
Y la comida que preparaba era mucho más sabrosa que la de cualquier restaurante, así que, en lo posible, quería mantenerlo cerca por más tiempo.
“Pero entonces… ¿con quién se besó realmente?”
Era algo que le resultaba extrañamente molesto.
Gyumin. Cuanto más lo conocía, más extraño le parecía. Al principio no le despertaba ningún interés.
Pero, poco a poco, mientras más hablaban y más lo miraba, la curiosidad iba creciendo.
Como cuando uno se moja bajo una llovizna sin darse cuenta.
Especialmente aquel día en el parque de atracciones, cuando le compró algodón de azúcar.
“Creí que no se notaba, ¿cómo supo que me gustan los dulces?”
Además, durante el desayuno descubrió otra cosa, aunque nunca le había contado sus gustos, Gyumin los conocía muy bien.
Ni Hwangyu ni Hwanyeong parecían haberlo notado, pero con ellos ocurría lo mismo.
Hwanseo era muy quisquilloso con la comida. Apenas comía verduras.
Sin embargo, cada vez que Gyumin servía los platos, ponía frente a él jamón, anchoas o tiras de pescado seco, nunca verduras.
En cambio, llenaba el plato de Hwanyeong con vegetales.
Al principio pensó que era casualidad.
Pero se dio cuenta de que no lo era el día en que Gyumin preparó pescado.
Él detestaba el pescado. Estaba a punto de decir que no lo quería.
Pero frente a él no había pescado. En cambio, frente a Hwanyeong y Hwangyu sí lo había. A él le sirvió spam.
Como si supiera que odiaba el pescado.
Por eso empezó a sospechar. ¿Acaso había investigado de antemano sus gustos?
“…Pero tampoco tendría sentido.”
Su rechazo al pescado no era algo evidente.
Ni siquiera su familia lo sabía.
Al final, no podía interpretarlo de otra manera, Gyumin tenía una intuición y una sensibilidad extraordinarias.
Esos pequeños gestos de consideración, al principio extraños, terminaron por no resultarle desagradables.
De hecho, para ser sincero, le hacían sentir bien.
La sensación de que alguien lo tenía en cuenta.
Era un tipo de atención que Hwanseo nunca había experimentado, acostumbrado solo a relaciones con compañeros sexuales.
“¿Ah, será por eso?”
Pensar que aquel sirviente suyo había besado a otro le resultaba insoportable.
Su carácter posesivo era demasiado fuerte.
Esto no es como con “Bonito”. Es más bien un apego a un objeto.
Así definió Hwanseo lo que sentía hacia Gyumin.
—¿Lo trajiste?
Esta vez se dirigió al verdadero lugar de la cita, otra cafetería.
Hwanhee lo esperaba desde hacía rato; su café ya estaba terminado.
—¿Por qué tardaste tanto?
—Tenía que comprobar algo.
Los ojos de Hwanhee se entrecerraron.
—No estarás haciendo tonterías otra vez, ¿verdad?
—No es nada de eso.
Su hermano siempre captaba las cosas rápido.
Había hecho algo extraño, sí, pero como al final no había ocurrido nada decisivo, no era mentira.
Hwanseo negó con la cabeza con gesto cansado.
—Últimamente todo está tranquilo, ¿no?
—¿Eh? ¿Qué cosa?
—Me refiero a que antes hacías un escándalo pidiéndome que encontrara a “Bonito”…
—Ah…
Ante las palabras de Hwanhee, Hwanseo se quedó sin respuesta por un momento.
En aquel entonces no veía nada más.
Pensó que sería fácil hallarla, pero todos los intentos fracasaron, hasta el punto de pedir ayuda a su hermano.
Y aun con su ayuda, no lograron encontrarla.
La falta de información era decisiva.
“Ah, quiero verlo. Quiero verlo tanto que me estoy volviendo loco.”
No sabía si se había desvanecido en el cielo o tragado por la tierra.
—¿Lo has dejado por imposible?
Comments for chapter "Capítulo 45"
MANGA DISCUSSION
♥ Gracias ♥
Hola muchas gracias a todos por leer en Newcat ♥