Transmigré como sirviente en una novela +19 de un ex jefe mafioso - Capítulo 36
—¿Qué le parece? ¿Le gusta?
Masticar, masticar.
No se me ocurría otra forma de describirlo.
Ante la pregunta de Park Hana, no pude responder. Lo único que podía hacer era esforzarme por no fruncir el ceño.
‘¿Qué demonios… cómo puede tener esta carne semejante sabor?’
Pensando que quizá solo la carne estaba mal, probé el espagueti que se veía tan apetitoso.
‘Hmm… esto tampoco se queda atrás.’
Increíble. El aroma era tan bueno, y aun así el sabor resultaba desastroso.
No tenía sazón, y el gusto… era indescriptible, más allá de lo imaginable.
Era tan extraño que casi me parecía fascinante.
—¿No… no le sabe bien?
Al verme callado, con los labios apretados, Park Hana me miró con expresión afligida.
Me quedé pensando. Pero lo mejor era ser sincero.
Si fingía y la elogiaba sin convicción, no serviría de nada.
Peor aún: si ganaba confianza y ofrecía semejante comida a los hermanos, en vez de conquistarlos podría terminar expulsada.
—Este filete… lo siento, pero no sabe bien.
—¿Eh?
—Está demasiado cocido, con un fuerte sabor a quemado y muy duro. La marinada parece un intento de ser original, pero es tan peculiar que resulta desagradable. Y el espagueti… es como masticar ramas duras, está poco cocido. Además, no sé qué puso en la salsa, pero parece que añadió demasiada sal. Solo sabe salado.
—¡Imposible!
Ante mis palabras, Park Hana parecía conmocionada.
Tomó el tenedor y probó un trozo de filete. Su rostro se contrajo de inmediato en una mueca de sufrimiento.
Bebió agua apresuradamente y luego probó el espagueti.
—¡Ugh!
—¿Está bien?
Se tapó la boca. Al parecer, el sabor era realmente insoportable.
Decía que había comido mientras cocinaba, pero seguramente era mentira.
Por suerte, su paladar era normal, si hubiera insistido en que aquello estaba delicioso, habría sido un problema.
—¡Lo siento mucho! No sabía que estaba tan malo. Puse empeño en hacerlo… no entiendo cómo salió así. Déjeme prepararle otra cosa.
—No, está bien. Sería una lástima desperdiciarlo. Hay que comerlo.
—¿Eh? ¿Esta basura… digo, esta comida?
—Usted se tomó la molestia de cocinar, así que debo comerla.
¿Tirarla? No sabía valorar la comida. Desde niño me habían enseñado a no dejar nada en el plato, así que renuncié al gusto y empecé a tragar, bocado tras bocado, lo que Park Hana había preparado.
Cuanto más comía, más desagradable resultaba, pero no podía evitarlo. Era mi regla. También la regla de nuestra organización.
—…Señor Park Gyumin.
Entonces, Park Hana me miró con los ojos llenos de lágrimas.
—Que se coma esta comida tan mala…
Su mirada parecía, de algún modo, conmovida.
—Porque no se debe dejar comida.
Lo dije con naturalidad, aunque la mirada intensa de Park Hana seguía fija en mí.
Ya se le pasará, pensé, sin darle demasiada importancia.
Pero… ¿no se suponía que Park Hana cocinaba muy bien?
Creía que todo lo que aparecía en la novela se cumpliría, pero estaba claro que no debía confiar ciegamente en ella.
Con ese pensamiento, logré terminar hasta el último trozo de filete.
Y me hice una promesa interior:
Park Hana no volverá a entrar en la cocina.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
[Buenos días. Este fin de semana creo que podré volver a casa. ¿Qué le interesa últimamente al menor? Quiero comprarle un regalo en el camino.]
—Ah… qué molesto, y tan temprano…
Recibir un mensaje del jefe a primera hora era la peor manera de empezar el día. Miré con desgana el texto de Jeong Hwan‑hee.
Me quedé pensando qué responder.
En el fondo quería ignorarlo, pero al ser mi superior debía contestar. Además, no era un mensaje personal, sino relacionado con la familia, así que no podía simplemente dejarlo pasar.
¿Qué le interesa últimamente a Hwanyeong…?
Hmm… recordé que últimamente imitaba seguido a “Bibim‑man”, un personaje de cómic.
En el jardín de infancia siempre buscaba a Bibim‑man y cantaba su tema, le encantaba. Así que le envié un mensaje diciendo que, si traía algo relacionado con él, seguro le haría ilusión.
Después me levanté. Era hora de empezar el día.
Pensé que con la llegada de Park Hana todo cambiaría drásticamente, pero en realidad no fue así. Mi rutina comenzaba siempre igual.
—¿Durmió bien?
Al salir, encontré a Park Hana ya limpiando el primer piso. Se había levantado antes que yo y me saludó con una sonrisa.
¿A qué hora se despierta? Nunca la había visto levantarse más tarde que yo.
—Sí. Hoy también madrugó, ¿verdad?
—En realidad no hace mucho que me levanté.
Park Hana sonrió radiante. Esa sonrisa tan luminosa desde la mañana casi me hacía doler los ojos. Asentí y me dirigí a la cocina para preparar el desayuno.
Hoy cociné una sopa caliente de algas, salteé carne para Jeong Hwangyu —que siempre la pedía— y freí algunos huevos. Un desayuno sencillo pero sabroso quedó listo.
—Mmm, qué rico huele.
Jeong Hwanyeong fue el primero en salir de su habitación, con cara soñolienta y frotándose los ojos mientras caminaba tambaleante.
Lo observé con cuidado para que no tropezara y lo ayudé a sentarse en la mesa.
Poco después se escucharon pasos bajando desde el piso superior. Pensé que sería Jeong Hwangyu, pero resultó ser Jeong Hwanseo.
Bostezando, se dejó caer en la silla frente a Hwanyeong.
—¿Dormiste bien, pequeñín?
—Sí. ¿Y tú, segundo hermano?
—Yo también dormí bien.
—¿Y por qué el tercer hermano no baja?
—No sé. Seguro baja pronto. Dame comida también. ¿Soy el sirviente?
Al parecer, otra vez había perdido la hora del desayuno por estar entrenando.
No era la primera vez, así que primero serví la comida de Jeong Hwanyeong y Jeong Hwanseo, y luego subí al piso superior. Me dirigí al gimnasio, donde prácticamente vivía Jeong Hwangyu.
Abrí la puerta de golpe, esperando verlo entrenando con intensidad… pero no estaba allí.
¿Qué pasa? ¿Dónde se metió?
Pensando que quizá estaba en su habitación, me dirigí hacia ella.
Toc, toc, toc.
—Eh, Jeong Hwangyu. Es hora de desayunar.
No hubo respuesta. Lo llamé con calma, pero dentro todo estaba silencioso.
¿Será que sigue durmiendo? Pensé, y abrí la puerta.
En cuanto lo hice, instintivamente la cerré de nuevo.
Me tapé la nariz apresuradamente.
¡Ese feromona…!
Ahora entendía por qué no había bajado, estaba en pleno rut.
El aroma alfa se había desbordado en cuanto abrí la puerta, y por poco me hacía liberar mis propios feromonas.
Qué peligro…
Justo hoy le había estallado el ciclo de rut a Jeong Hwangyu.
Jeong Hwanseo ya había tenido uno este mes, pero nunca había visto a Jeong Hwangyu atravesar uno.
El ciclo de rut ocurre una vez al mes. Su duración varía, pero en promedio tarda entre dos y tres días en pasar.
Así que era cierto, había llegado el día de Jeong Hwangyu.
Siempre parecía tan normal y nunca liberaba feromonas, que casi lo había olvidado.
Pero él también era alfa.
Y el aroma… era increíblemente fuerte.
Me estremecí, aún con el olor rondando en mi nariz, y me alejé.
—Hermano sirviente, ¿y el tercer hermano?
Al verme bajar solo, Jeong Hwanyeong preguntó con curiosidad. Dudé un instante.
¿Cómo podía explicarle esto a alguien tan joven?
En ese momento, Jeong Hwanseo, que comía distraídamente, frunció el ceño y me miró.
—Ah… entonces Hwangyu está en “ese día”, ¿no?
—¿Ese día? ¿Qué significa?
Debió captar los restos de feromonas que aún quedaban en mí.
Con lo sensible que era, había detectado incluso la mínima exposición al abrir la puerta.
—Ese día… ya te lo expliqué una vez. Es el ciclo de rut que todo alfa atraviesa. Eso es, pequeñín.
—¡Ah, entonces es ese día!
Ante la pregunta de Hwanyeong, Hwanseo respondió con total naturalidad.
Yo dudaba si era correcto hablar tan abiertamente, pero Hwanyeong parecía acostumbrado, retomó su comida como si nada.
Al parecer, la educación temprana había sido muy directa.
Cuando Hwanseo terminó de comer, se levantó.
Pensé que subiría como siempre, pero en cambio se acercó hacia mí.
Me tensé, preguntándome qué quería, y él apoyó suavemente una mano en mi hombro.
—¿Qué… ocurre?
—Hmm, mi olfato es bastante sensible, así que discúlpame un momento.
Antes de que pudiera preguntar qué significaba, sus feromonas se derramaron sobre mí.
Me mordí con fuerza los labios.
¡Este… lunático!
Comments for chapter "Capítulo 36"
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♥ Gracias ♥
Hola muchas gracias a todos por leer en Newcat ♥