Transmigré como sirviente en una novela +19 de un ex jefe mafioso - Capítulo 35
—Se fue.
Con la salida de Park Gyumin, Park Hajoon quedó solo en la casa.
“Qué lástima. Quería seguir conversando con él… ¿a dónde habrá ido? “
Tenía ganas de preguntarle mil cosas, pero si lo hacía podía parecer sospechoso, así que se contuvo.
Incluso pensó en seguirlo en secreto, pero… todavía tenía asuntos pendientes.
Hajoon miró a su alrededor. El segundo hermano, Jeong Hwanseo, había vuelto a subir, ¿no?
Entonces debía moverse con cuidado. Fingir que limpiaba sería lo más conveniente.
Esta vez tengo que descubrirlo.
La última vez, cuando toda la familia fue al festival deportivo, Hajoon se quedó en casa y registró cada rincón buscando información sobre el clan Cheonryong.
Pero no encontró nada fácilmente. Por eso, al menos se dedicó a memorizar la ubicación de las habitaciones y lo que había en ellas. Conocer la geografía era fundamental.
Desde entonces, apenas había tenido oportunidad de investigar. Era raro que todos los hermanos salieran juntos, y aun cuando lo hacían, Gyumin solía quedarse en casa.
Claro que pasar tiempo con él era agradable, pero Hajoon debía enviar informes periódicos a la organización. Justo ahora, Gyumin había salido, y no podía desaprovechar la ocasión.
Era una oportunidad de oro.
Primero debía revisar de nuevo la habitación de Jeong Hwan‑hee.
Su portátil… si lograba ponerle las manos encima, obtendría mucha información.
Pero lamentablemente, ese ordenador nunca se apartaba de él. Incluso el día del festival lo había guardado en su mochila y se lo llevó.
Aun así, había otro lugar sospechoso.
Un objeto que había visto en la habitación de Jeong Hwan‑hee, una caja fuerte.
Había intentado manipular la caja fuerte unas cuantas veces, pero por falta de tiempo tuvo que dejarlo. Hoy, sin embargo, planeaba arriesgarse un poco más y probar algunas combinaciones.
Para ello ya había investigado de antemano las fechas de cumpleaños y números relacionados con la familia. Si tuviera más tiempo, podría probarlos todos, pero lamentablemente no lo tenía.
En el peor de los casos, tendría que forzar la caja fuerte para sacar la información. Pero esa sería la última opción, si lo hacía, no podría seguir en esa casa.
Aún no había logrado ganarse a Park Gyumin, y no podía arriesgarse a ser expulsado tan pronto.
Normalmente, Jeong Hwanseo vuelve a dormir después de comer. Así que debo subir y bajar en silencio.
Park Hajoon tomó un trapo, fingiendo limpiar, y subió las escaleras con pasos cuidadosos, evitando hacer ruido.
Avanzó lentamente hasta llegar al tercer piso. Sí, era esa habitación. Y la de Jeong Hwanseo estaba al otro lado.
Por suerte, no se percibía movimiento, parecía profundamente dormido.
Entraré y saldré rápido.
Hajoon giró con cuidado la manija de la puerta de Jeong Hwan‑hee. Como esperaba, estaba cerrada.
No le importó, sacó una aguja del bolsillo, dispuesto a abrir la cerradura y entrar…
—Hmm… ¿Qué estás haciendo ahí?
La voz detrás de él lo hizo saltar. Se giró bruscamente.
Apoyado en la puerta, con mirada somnolienta y un aire perezoso, estaba Jeong Hwanseo.
¿Desde cuándo me está observando?
Hajoon tragó saliva, escondió la aguja en la manga y fingió naturalidad.
—Ah, iba a limpiar, pero la puerta está cerrada.
—Esa es la habitación de mi hermano. No hace falta limpiarla, ¿no te lo dijo el sirviente?
—…Ah, sí, creo que sí… Debí olvidarlo. Lo siento mucho.
Hajoon inclinó la cabeza noventa grados, aparentando nerviosismo y disculpa.
Entonces Jeong Hwanseo soltó un resoplido nasal y se acercó con pasos firmes hacia Park Hajoon.
Aunque Hajoon, con sus 175 cm, no se consideraba bajo, la presencia de Hwanseo, que superaba los 180 cm, lo hizo sentir una presión sofocante.
Hwanseo inclinó la cabeza hasta encontrarse con su mirada.
Era la primera vez que Hajoon tenía el rostro de Hwanseo tan cerca, y sin darse cuenta tragó saliva.
—¿Bonito~?
—¿Eh? ¿Se refiere a mí?
La palabra, extraña y cargada de intención, lo dejó paralizado.
Claro que era atractivo, pero que lo llamaran “bonito” le resultaba insoportable, casi ridículo.
Sin embargo, Hwanseo retrocedió con expresión decepcionada.
—Hmm… no, no eres.
—¿Perdón?
¿Qué no soy qué?
Ya pensaba que Hwanseo era un excéntrico, pero cuanto más hablaba con él, más seguro estaba de ello.
Hablaban el mismo idioma, pero era como si no se entendieran. El más peligroso era Jeong Hwan‑hee, pero justo después venía Jeong Hwanseo.
Ahora comprendía por qué, era imposible prever hacia dónde saltaría.
—Nada. Pensé que eras un gato callejero que había entrado en la casa. Pero no. Aburrido. Me voy a dormir otra vez.
Con total desinterés, Hwanseo volvió a su habitación.
Solo cuando la puerta se cerró por completo, Hajoon soltó un suspiro de alivio. Se sentía como si una tormenta hubiera pasado de golpe.
Por suerte no parecía sospechar… mejor bajar rápido.
No tenía sentido quedarse rondando allí.
Aunque era una lástima, tendría que esperar otra oportunidad.
Hajoon bajó apresuradamente las escaleras. En ese momento, la puerta de Hwanseo, que se había cerrado, volvió a abrirse ligeramente.
Park Hajoon no se dio cuenta.
Los ojos de Jubg Hwanseo, que hasta hacía un momento parecían somnolientos y apagados, brillaban ahora con una frialdad inusitada.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
—Resultados del chequeo regular… hmm… está mucho más estable. Oculta muy bien las feromonas, no se nota nada de que sea omega. Parece que ha practicado bastante.
—Sí, lo he hecho mucho.
Rodeado de alfas, no tenía otra opción, debía ocultar sus feromonas con extremo cuidado para no ser descubierto.
—Pero no es bueno reprimirlos siempre. A veces debe liberarlas. Por suerte, hasta ahora está bien, pero si sigue conteniéndolas, su salud podría resentirse o el ciclo de “celo” acelerarse. Así que, al menos una vez por semana, o cada dos semanas como máximo, debe liberar las feromonas.
—…Entendido.
Tras escuchar las recomendaciones del médico, recibió la receta y se dirigió de nuevo a casa.
‘Liberar las feromonas… ‘
Claro que quería hacerlo. Pero si alguien lo descubría mientras los liberaba… solo imaginarlo era aterrador.
Quizá lo mejor sería pedir vacaciones, alquilar un motel por un día y descansar allí, liberando las feromonas en privado. Esa era, por ahora, la mejor solución.
Sin darse cuenta, había pasado más tiempo del esperado. Ya casi era la hora del almuerzo.
‘Debo preparar el almuerzo’. Normalmente lo compartía con Park Hana, pero me preocupaba que Jeong Hwanseo, quien había quedado en casa por la mañana, apareciera.
Aceleré el paso.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
—¿Oh? ¿Ya llegó?
Al abrir la puerta de la entrada, me recibió Park Hana con un delantal y una sonrisa radiante.
Me quedé inmóvil, mirándola. Siempre me pasaba lo mismo: esa sonrisa luminosa me resultaba difícil de asimilar. ¿No era todo parte de su actuación?
No tenía necesidad de fingir incluso conmigo, y aun así lo hacía. Era impresionante.
‘Pero… ¿qué era ese olor?’
—Como es la hora del almuerzo, quise preparar algo. Siempre es usted quien cocina, y me siento mal por ello, así que hoy lo intenté yo.
—¿De verdad?
No parecía olor de comida… era más bien una fragancia agradable.
Aspiré más profundamente. Esto es… ¿La feromona de Jeong Hwanseo?
Seguramente había subido al tercer piso mientras yo estaba fuera. Ese piso casi siempre estaba impregnado de su feromona, pero ahora era más intenso que de costumbre.
‘¿Habrá pasado algo?’
—Sí. No sé si sabrá bien, pero lo intenté.
Claro, algo debía ocurrir. Después de todo, él era uno de los protagonistas.
Con ese pensamiento, seguí a Park Hana hasta la cocina. Allí sí se percibía un aroma delicioso.
Oh… comida preparada por Park Hana.
En la novela se decía que su cocina era exquisita, así que mis expectativas eran altas.
Si Jeong Hwanyeong y Jeong Hwangyu no se hubieran obsesionado tanto con mis platos, ella habría sido la encargada de cocinar. Siempre me había parecido una lástima.
Quería probar su comida al menos una vez… y hoy, por fin, había llegado ese momento.
—Enseguida lo sirvo.
—¿Y el segundo joven señor?
De pronto recordé a Jeong Hwanseo, que después del desayuno había subido a su habitación.
—Ah, le pregunté si quería comer, pero dijo que no.
—¿De verdad?
Mejor así. Cuando estaba presente me resultaba incómodo: siempre liberaba sus feromonas y me mareaba.
Durante un tiempo, mientras Jeong Hwan‑hee estaba en casa, parecía controlarlas un poco, pero aun así el leve aroma alfa seguía impregnando el ambiente y era una carga constante.
Miré los platos que Park Hana había preparado.
—¡Wow, hizo todo esto sola?
No pude ocultar mi sorpresa.
Había cocinado comida occidental, un menú de filete a la parrilla, decorado con papas y champiñones, acompañado de un apetitoso espagueti con tomate.
—Hace tiempo que no cocino… no puedo garantizar el sabor.
Park Hana se sonrojó, avergonzada, y me indicó con un gesto que probara.
‘Qué modesta’.
Con expectación, corté un trozo de filete y lo pinché con el tenedor. A simple vista se veía delicioso, y el aroma era magnífico.
En la novela no se mencionaba que fuera experta en cocina occidental, pero si lo había preparado, debía sentirse segura.
Justo cuando iba a llevarlo a la boca, noté que Park Hana me observaba fijamente.
Entonces me di cuenta, solo había un plato, el mío.
—Ah… ¿usted no va a comer, Park Hana?
—Comí bastante mientras lo preparaba.
—Ya veo. Entonces… buen provecho.
Con eso bastaba. Tomé un trozo de carne y lo llevé a la boca.
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♥ Gracias ♥
Hola muchas gracias a todos por leer en Newcat ♥