Summary
Oh Dios, pedí compasión, ¿por qué me resucitaste?
— ¿Tiene algunas últimas palabras?
— Oh Dios, ten piedad de ellos…
Fui traicionada por aquellos en quienes confiaba y, al final, morí decapitada. Sin embargo, el mundo dio un vuelco tras un oráculo divino:
«El mal prolifera, por lo que os envío al Resucitado: permaneced firmes y enfrentadlo.».
Oh, Dios mío…
Le pedí que tuviera piedad de ellos, nunca le pedí que me resucitara a mí.
¿No puede simplemente dejar que se arruinen solos?