El gato está en huelga - Capítulo 38
Entonces no habría tenido que preocuparme por esto. Pero ya era demasiado tarde.
Recogí los pensamientos que se extendían como ramas. Basta de pensar el pasado de hace unos minutos.
…Ahora era el momento de preocuparse por el futuro.
—…….
Cerré los ojos con fuerza. No sabía desde dónde ni hasta dónde, pero el rumor se iba a propagar. Solo era cuestión de tiempo para que llegara a oídos de Justin.
Ojalá los seres espirituales de este mundo supieran leer libros.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
Ese día, después de regresar del paseo, Ries estuvo ansioso todo el día. Sus pupilas dilatadas no daban señales de volver a la normalidad, tanto que Justin empezó a preocuparse.
Con las orejas hacia atrás y el cuerpo encogido, saltaba sobresaltado ante cualquier ruido, por pequeño que fuera.
Y aun así, no dejaba de mirar la puerta. No sabía cuándo Ketir vendría a contarle a Justin lo que había oído.
Lo temido ocurrió al día siguiente.
Ketir entró tras tocar con cortesía, con el entrecejo más fruncido de lo habitual. Ries sintió que había llegado el momento inevitable.
‘Maldición. ¿Por qué tan rápido?’
Estaba claro que se había transmitido de boca en boca, pero, ¿acaso tenía patas?
Corrió y se metió en los brazos de Justin. Dándole la espalda a Ketir, hundió el rostro en su pecho, y Justin, complacido, le acarició la espalda.
—Duque.
Sintió una mirada clavada en su espalda. Ketir suspiró, como queriendo hacerse oír, y luego habló. Ries prestó atención en silencio.
—Oí un rumor interesante. Dicen que Ries estaba leyendo un libro en la biblioteca.
Tal como lo esperaba. Las palabras de Ketir no se desviaron ni un poco de sus previsiones. Su única suerte fue que no hubiera más noticias agregadas al rumor.
Pero no tuvo tiempo para sacar más conclusiones. La mano que lo acariciaba se detuvo por un momento. Su pequeño corazón dio un vuelco.
Se le cortó la respiración. ¿Acaso le incomodaba?
—Ya veo.
—…¿Eso es todo?
—Sí. ¿Necesitabas algo más?
—……Solo una cosa más. ¿Lo está haciendo a propósito?
—No sé de qué estás hablando.
Pero eso solo duró un instante. La voz que respondió con naturalidad, la mano que volvió a acariciar su espalda, todo hizo que Ries por fin pudiera exhalar largamente.
—Nyaa~
Restregó la cabeza con cariño contra el pecho de Justin. Como era de esperar, el amo era el mejor.
Su mente, que solo había tenido pensamientos unidimensionales, empezó a funcionar lentamente.
‘Parece que no me ha visto convertido en humano.’
Era una de las pocas buenas noticias. Con ese pensamiento, volvió lentamente la cabeza. Hacia Ketir, que lo observaba con ojos incrédulos.
‘Ese tipo…’
Los ojos de Ries ardían de traición. ¡Y pensar que se había sacrificado para demostrar que no había fantasmas, y lo único que recibía a cambio eran miradas llenas de sospecha!
Claro, los fantasmas aún estaban allí; simplemente no habían visitado a Ketir. Pero al menos ya no tenía que andar arrastrándose por los pasillos muerto de miedo, ¿cierto?
Habiendo olvidado convenientemente que él mismo arrastró a Ketir a una zona con fantasmas, Ries se sentía terriblemente agraviado.
Entonces sus ojos se cruzaron con los entrecerrados de Ketir, y rápidamente giró la cabeza.
Desde atrás se escuchó el suspiro de Ketir.
—Entre los sirvientes de la mansión corre el rumor de que Ries es una criatura espiritual. Si esto se sale más de control, tampoco será bueno para usted, mi señor.
—…¿Una criatura espiritual?
La voz de Justin se alargó. Esta vez no respondió de inmediato.
Lentamente levantó la mirada para observar su rostro. Por el ángulo, no podía ver su expresión, pero sabía que Justin estaba reflexionando sobre algo.
—Entiendo. Haz que todos mantengan la boca cerrada para que el rumor no salga de la mansión.
—…Entendido.
—Ah. Y además…
Agregó,
—¿Podrías traerme un libro?
—¿Un libro…? Uff. Bien. ¿Qué tipo de libro desea?
—Cualquiera.
¿Está… pidiendo muchas cosas últimamente?
La conversación avanzaba sin él. Ries solo parpadeaba cuando Justin lentamente inclinó la cabeza hacia él.
—Para un duque maldito, una criatura espiritual es demasiado. Solo… quería que te quedaras a mi lado.
Habló con calma. Como si no dudara de que Ries entendería sus palabras. En su mano, que acariciaba cuidadosamente su oreja y pasaba bajo sus ojos, se sentía un cariño profundo.
—Y el libro…
Sus ojos dibujaron una suave curva.
—Quiero que leas en voz alta.
Toda su tensión se desvaneció. No sabía qué tipo de pensamiento lo había llevado a esa conclusión, pero sí sabía con claridad que Justin lo encontraba adorable.
Ries limpió sus patitas sudadas frotándolas contra los pantalones de Justin.
—Nyaa.
Volvió a golpear su frente contra él. Al frotarse todo lo que quiso, el pelo amarillo quedó pegado a la ropa negra. Le gustó cómo se veía.
Ese día, Ries terminó el día leyendo personalmente un libro infantil que Ketir le trajo. Para haber sido descubierto como un gato poco común, el desenlace fue sorprendentemente pacífico.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
—Hmm hmm. Ya te lo dije. Pase lo que pase de ahora en adelante, todos lo justificarán diciendo que eres un ser espiritual.
Eso opinó Sepite tras enterarse de la noticia. Era una reacción esperada.
‘Pero hay algo que me deja inquieto.’
Especialmente esa sonrisa torcida, con solo una comisura de los labios levantada. Ries dejó de intentar dibujar mentalmente el rostro semitransparente de Sepite.
Una figura se acercaba a lo lejos, interrumpiendo sus pensamientos.
—¡Señor Ries…!
Ugh. Ries frunció el rostro. No importaba cuántas veces lo escuchara, ese título siempre sonaba raro.
El joven, ajeno a eso, se acercó con el rostro encendido. Se arrodilló ante él y le extendió un platito con pequeños trozos de manzana.
—Jeje, le pedí al chef que me preparara uno. ¿Le gusta?
—Meow.
Con solo una respuesta, el rostro del chico se iluminó visiblemente. Primero hundió el hocico en el platito y empezó a comer la manzana.
Desde el punto de vista de un gato, era la cantidad perfecta para picar algo. Con la lengua, se limpió con cuidado el jugo de la comisura de los labios y miró al joven otra vez.
Entonces el chico empezó a hablar con entusiasmo. Las manos entrelazadas sobre su pecho mostraban cuánto le importaba.
¿Su nombre era Theo? Como había traído un bocadillo delicioso, decidió escucharlo un poco.
—Hace poco me empezó a gustar una chica… ejem, es hermosa. Y también es muy amable. Tiene una florería cerca. La última vez, incluso preparó una flor para mí sabiendo que iba a pasar…
Y siguió, y siguió hablando. Los ojos de Ries poco a poco perdieron el interés. Su cola comenzó a golpear el suelo con impaciencia.
—¡Miaaau!
¡Paf! Le dio un golpecito en el muslo. Theo, notando su incomodidad, cerró la boca.
—E-entonces, lo que quiero preguntar es… ¡!
Por fin salió la verdadera pregunta. Desde que empezó a hablar de ella sin orden, ya se lo imaginaba.
—¿Cree que tendré éxito en mi confesión?!
¿Tendré éxito, éxito, éxito…? La gran voz resonó por el pasillo vacío.
—¡Nyaaang!
Respondió brevemente. También asintió con desgana. El rostro del joven se iluminó como un sol.
‘Bueno, seguro que sí. Si ya lo estaba esperando con una flor… eso ya es un “algo”, ¿no?’
Solo era una suposición. Una de esas que cualquiera podía hacer. Pero Theo no lo tomó así.
—¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias a usted tendré el valor para hacerlo!
Agradeció como si acabara de obtener el mundo entero y salió corriendo. Tan rápido que Ries temió que se tropezara.
Negó con la cabeza. ¿Cómo había llegado a este punto?
Dos semanas después de que se esparciera el rumor de que era un ser espiritual, Ries se había convertido en un gato sabio del bosque de bambú.
¿Cómo había terminado siendo tratado así? Para entenderlo, había que remontarse al pasado.
Una criatura espiritual… Desde antiguo, se le consideraba una existencia sagrada. En pocas palabras, un animal muy inteligente con poderes misteriosos.
Según unos cuantos libros que hojeó, no había ninguna parte que dijera que los seres espirituales no pudieran leer. Por suerte.
Eso sí, por ser tan especiales, había muy pocos casos registrados, así que no había mucha información al respecto.
—¿Y si es un ser espiritual… podrá responder a lo que uno se pregunte?
En otras palabras, nadie sabía realmente qué podía o no podía hacer un ser espiritual. Y el chico frente a él parecía igual de perdido.
‘¿Habrá venido por el rumor?’
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♥ Gracias ♥
Hola muchas gracias a todos por leer en Newcat ♥